Lo que la ansiedad me ha enseñado

Actualizado: abr 28

La sudoración de manos, dolores de cabeza, problemas de concentración, insomnio, entre otros, son la manifestación activa y pura de la ansiedad. Es importante parar por unos minutos, reconocerla y darle la atención que de manera negativa te está pidiendo y convertirlo en un momento para conectar y calmar esos diablitos que no te dejan vivir en paz.


Te quiero contar un poco sobre la meditación. Tiene muchos estigmas y mitos sociales, pero hoy la veremos desde algo más natural como, una práctica mental en la que nos introducimos a un modo de consciencia o concentración que tendrá efectos positivos en nuestro cuerpo, mente y alma.


Algunos beneficios corporales de aplicar este método en nuestra vida pueden verse reflejados en poco tiempo aunque, si no lo percibes, no te frustres, sé constante y notarás el cambio. Podrás experimentar una reducción de estrés acumulado, relajación muscular, un mejor funcionamiento de tu sistema inmunológico y cardiovascular. En cuanto a los cambios en tu mente mejorarás tu capacidad de concentración, la memoria y sentirás un descanso y relajación mayor después de cada práctica. Por último, en los cambios emocionales, sentirás una mayor estabilidad emocional, mayor consciencia personal, y una sensación de paz interior.


Como mujer que ha experimentado la ansiedad, comparto la idea de que comenzar suele ser retador, por lo que te recomiendo iniciar con la meditación activa, creada por Bhagwan Shree Rajneesh “Osho” quien nos cuenta que es posible relajar tu mente mientras gestionas la actividad involuntaria de tu cuerpo, de manera que decidas el nivel de actividad de cada momento. Son 4 fases de 15 minutos en las que llegas gradualmente a un estado de consciencia.


PRIMERA ETAPA DE MEDITACIÓN

En esta fase de introducción, te encuentras de pie y vas soltando todo tu cuerpo. La idea no es que fuerces movimientos o espasmos sino, escuchar cómo las tensiones aparecen y les creas un espacio para que salgan.

Durante esta fase puedes estar con los ojos abiertos o cerrados, tú decides. Dale la oportunidad a tu cuerpo de moverse sin forzar, siente cómo fluye tu energía desde los pies. Según Osho, el objetivo es que tu cuerpo siga un movimiento profundo interior y expulse esa energía acumulada por donde él decida. Duración: 15 minutos


SEGUNDA ETAPA DE MEDITACIÓN

Mantente de pie y con los ojos abiertos o cerrados, inicias un baile. Conecta con los movimientos que tu cuerpo pide, sin imitar alguna danza que conozcas. Respeta la manera en que tu cuerpo quiera moverse. Duración: 15 minutos


TERCERA ETAPA DE MEDITACIÓN

Cierra los ojos, quédate sentado, de pie o apoyado sin moverte. Observa sin juzgar, ¿qué ocurre en tu interior?

Duración: 15 minutos

CUARTA ETAPA DE MEDITACIÓN

Ahora, acuéstate boca arriba y manténte quieto con los ojos cerrados. Después de los 14 minutos comienza a ser consciente de tu respiración, extremidades y abre poco a poco los ojos.

Duración: 15 minutos.


Lo mejor que podemos hacer por nuestra mente y cuerpo es detenernos cada cierto tiempo y escucharlo para reconocer lo que necesitamos, desde ir por un vaso con agua a elegir un momento largo de descanso.


Recuerda que para realizar tus actividades diarias con la productividad, energía y concentración que quieres, primero necesitas descansar y parar tu mente.



Te mando un gran abrazo, Cintia Larizzati





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